La cultura tailandesa se apoya en tres cosas con las que el visitante topa el primer día: el budismo theravada, la monarquía y una idea de tranquilidad social que los tailandeses llaman kreng jai, la resistencia a incomodar a nadie. Por eso el enfrentamiento abierto es aquí raro y se recibe muy mal.
Budismo
Cerca del noventa y tres por ciento de los tailandeses son budistas theravada. Hay unos cuarenta mil templos, y la mayoría de los hombres todavía se ordena durante un tiempo: a veces una semana, a veces una estación de lluvias. Al amanecer los monjes recorren las calles con el cuenco de limosnas (tak bat), y lo que reciben es su comida del día; después del mediodía ya no comen.
En la esquina de casi cada parcela hay una casa de los espíritus, del patio de aldea al acceso de un rascacielos, con flores frescas y un vaso de Fanta roja para el espíritu desalojado por la construcción.
Trato
- El wai —palmas juntas, leve inclinación— saluda y agradece. Lo ofrece primero el más joven.
- La cabeza es en todos los sentidos la parte más alta del cuerpo: no toque la de nadie, ni la de un niño.
- Los pies son la más baja. No se señala con ellos, no se ponen sobre los muebles, no se pasa por encima de la comida ni de una persona.
- Los zapatos se dejan a la puerta de un templo, de una casa y de muchas tiendas pequeñas.
- Quien levanta la voz en público pierde la cara él mismo, no el otro.
Fiestas
Songkran, del 13 al 15 de abril, es el año nuevo tailandés. Empezó como un vertido suave de agua perfumada sobre las manos de los mayores y sobre las imágenes de Buda; hoy son tres días de batalla de agua en todo el país, y nadie queda exento.
Loi Krathong, en la luna llena de noviembre, echa a los ríos decenas de miles de balsitas de hoja de plátano con una vela y una varilla de incienso, que se llevan la mala suerte del año. En Chiang Mai coincide con Yi Peng, cuando al mismo tiempo suben al cielo faroles de papel.
Muay thai
El muay thai, el arte de las ocho extremidades —puños, codos, rodillas y espinillas—, es el deporte nacional y mucho más antiguo que el cuadrilátero. Cada combate se abre con el wai khru ram muay, una danza lenta en la que el luchador honra a su maestro al son de una chirimía y unos tambores.
Artesanía y color
La seda tailandesa se recuperó tras la guerra y se teje sobre todo en el noreste; las comunidades de las montañas del norte —karen, hmong, akha, lisu— tejen, bordan y trabajan la plata con motivos propios. Cada día de la semana tiene un color: el amarillo es el del lunes, día en que nació el rey Bhumibol, y por eso se ve tanto amarillo en los aniversarios reales.